Diez años depués
Internet
logró moldear la vida cotidiana, a través de sus múltiples
herramientas. A tal punto, que hoy es casi imposible pensar cómo sería
la vida sin que la medie la red.
No
es necesario ser Ireneo Funes para recordar qué estábamos haciendo hace
diez años, dónde vivíamos, dónde trabajábamos, cuáles eran nuestros
hábitos o quizás hasta cuál era nuestro restaurante favorito. Viajemos
de regreso al presente. ¿Cuántas horas estuviste ayer en Facebook? ¿Cómo
planeaste tu último viaje? ¿Cómo encontraste esa canción cuya letra no
recordabas? Sí, claro: en la web. ¿Alguien puede recordar exactamente en
qué empleábamos la mayoría de nuestro tiempo libre hace diez años,
cuando casi no existía internet?
Entonces eran muy pocos los que tenían en su casa una conexión, esas que hoy están por todos lados, en los cables y en el aire. Tenemos notebooks, netbooks, tablets, smartphones, smart TV, consolas para jugar en red; la web está omnipresente, nuestros usos y costumbres fueron modificados drásticamente y para siempre. ¿Cómo hacíamos para vivir sin internet.
En aquellos días, en la prehistoria de nuestras vidas, no teníamos un correo electrónico ni mucho menos un avatar. No había que recordar contraseñas y la única manera de hablar por teléfono era hablando por teléfono. Y para jugar un videojuego había que ir a un local de videojuegos. La única privacidad que conocíamos era la de nuestra casa, las dudas científicas se resolvían hojeando una enciclopedia y para saber la cotización del dólar había que pasar por una casa de cambio. Los videos musicales se miraban en MTV, las recetas de cocina estaban en el libro de Doña Petrona y las fotos de nuestras vacaciones en el álbum correspondiente, impresas en papel.
No transcurrió un siglo, apenas un puñado de años. Ahora buscamos a nuestros compañeros de la secundaria en Facebook, lo más probable es que los encontremos en menos de un minuto. ¿Cómo se dice "abuelo" en portugués? "Avô", Google lo traduce para nosotros, y en eslovaco se dice "dedko". Internet también asegura que mi colectivo pasará por la puerta de casa en cuatro minutos, que la mayoría de los que tienen una Nikon V1 están muy contentos con la rapidez de la cámara, que en el DF a los mariachis se los puede encontrar de a montones en la plaza Garibaldi, que después de 244 años la Enciclopedia Británica va a dejar de editarse en papel, y que los desarrolladores del juego Double Fine Adventure pidieron en el sitio web Kickstarter que la gente les financiara el proyecto y recaudaron un millón de dólares en un día.
Hay ejemplos que hasta hace poco tiempo sólo se los podía encontrar en una novela de Arthur C. Clarke: un turista parado en una esquina cualquiera de París, absolutamente desorientado. Saca su teléfono celular, presiona un par de veces la pantalla y un mapa le muestra su ubicación exacta y el camino de regreso al hotel. ¿Dónde está el mejor bar de la zona? El hombre saca una foto y un servicio de realidad aumentada sobreimprime las localizaciones de todos los locales gastronómicos de la cuadra, con calificaciones de usuarios incluidas.
Está claro que podemos vivir sin internet, de hecho lo hicimos sin mayores inconvenientes hasta hace unos pocos años. Pero es innegable que su llegada tuvo un impacto tremendo en nuestras vidas y que muchos estaríamos realmente perdidos si un buen día se cumple el vaticinio más agorero y la red colapsa.
¿Con qué nos va a sorprender internet, qué falta inventar, hasta dónde va a crecer? Es una pregunta que sólo se puede responder con una buena dosis de imaginación. Pregúntenle sino al usuario del subte de Seúl que hace sus compras en el andén de la estación Seolleung, apuntando su teléfono celular a los productos que aparecen en una gran pantalla que simula una góndola de supermercado, y que algunas horas más tarde recibirá en su casa. Ese coreano no se va a asombrar el día que el YouTube del futuro proyecte películas holográficas a través de su tablet.
Entonces eran muy pocos los que tenían en su casa una conexión, esas que hoy están por todos lados, en los cables y en el aire. Tenemos notebooks, netbooks, tablets, smartphones, smart TV, consolas para jugar en red; la web está omnipresente, nuestros usos y costumbres fueron modificados drásticamente y para siempre. ¿Cómo hacíamos para vivir sin internet.
En aquellos días, en la prehistoria de nuestras vidas, no teníamos un correo electrónico ni mucho menos un avatar. No había que recordar contraseñas y la única manera de hablar por teléfono era hablando por teléfono. Y para jugar un videojuego había que ir a un local de videojuegos. La única privacidad que conocíamos era la de nuestra casa, las dudas científicas se resolvían hojeando una enciclopedia y para saber la cotización del dólar había que pasar por una casa de cambio. Los videos musicales se miraban en MTV, las recetas de cocina estaban en el libro de Doña Petrona y las fotos de nuestras vacaciones en el álbum correspondiente, impresas en papel.
No transcurrió un siglo, apenas un puñado de años. Ahora buscamos a nuestros compañeros de la secundaria en Facebook, lo más probable es que los encontremos en menos de un minuto. ¿Cómo se dice "abuelo" en portugués? "Avô", Google lo traduce para nosotros, y en eslovaco se dice "dedko". Internet también asegura que mi colectivo pasará por la puerta de casa en cuatro minutos, que la mayoría de los que tienen una Nikon V1 están muy contentos con la rapidez de la cámara, que en el DF a los mariachis se los puede encontrar de a montones en la plaza Garibaldi, que después de 244 años la Enciclopedia Británica va a dejar de editarse en papel, y que los desarrolladores del juego Double Fine Adventure pidieron en el sitio web Kickstarter que la gente les financiara el proyecto y recaudaron un millón de dólares en un día.
Hay ejemplos que hasta hace poco tiempo sólo se los podía encontrar en una novela de Arthur C. Clarke: un turista parado en una esquina cualquiera de París, absolutamente desorientado. Saca su teléfono celular, presiona un par de veces la pantalla y un mapa le muestra su ubicación exacta y el camino de regreso al hotel. ¿Dónde está el mejor bar de la zona? El hombre saca una foto y un servicio de realidad aumentada sobreimprime las localizaciones de todos los locales gastronómicos de la cuadra, con calificaciones de usuarios incluidas.
Está claro que podemos vivir sin internet, de hecho lo hicimos sin mayores inconvenientes hasta hace unos pocos años. Pero es innegable que su llegada tuvo un impacto tremendo en nuestras vidas y que muchos estaríamos realmente perdidos si un buen día se cumple el vaticinio más agorero y la red colapsa.
¿Con qué nos va a sorprender internet, qué falta inventar, hasta dónde va a crecer? Es una pregunta que sólo se puede responder con una buena dosis de imaginación. Pregúntenle sino al usuario del subte de Seúl que hace sus compras en el andén de la estación Seolleung, apuntando su teléfono celular a los productos que aparecen en una gran pantalla que simula una góndola de supermercado, y que algunas horas más tarde recibirá en su casa. Ese coreano no se va a asombrar el día que el YouTube del futuro proyecte películas holográficas a través de su tablet.
Artículo de Hernán Maglione. Publicado en el diario La Capital,
Domingo, 01 de abril de 2012
Actividad:
Luego de leer el artículo responder en grupo:
1) Mencionar cómo era la vida cotidiana antes del advenimiento de internet
2) Cuáles son los beneficios e inconvenientes de vivir hiperconectados?
3) Cómo te imaginás que sería tu vida sin internet?
3) Cómo te imaginás que sería tu vida sin internet?
Para los jóvenes internet es tan importante como el aire, el agua y la comida
El dato se desprende de una encuesta realizada en 14 países. No hay datos de Argentina.
El 32 por ciento de los jóvenes del mundo considera que Internet
es tan importante para su vida como el aire, el agua, la comida o la
vivienda y más de la mitad cree que no podría vivir sin tener acceso a
la red.
Así
se desprende del informe "Cisco Connected World Technology Report", que
entrevistó a 2800 estudiantes universitarios y trabajadores menores de
30 años de Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Reino Unido, Francia,
España, Alemania, Italia, Rusia, India, China, Japón y Australia.
La
compañía asegura que, cada vez más, los hábitos sociales entre los
jóvenes tienen más que ver con permanecer conectados y menos con la
interacción cara a cara: "Los medios sociales están creciendo en
influencia. En algunos casos resultan incluso más importante que los
amigos y las citas", indica el informe.
En
cuanto a la importancia de Internet, el 55 por ciento de los
universitarios y el 62 por ciento de los trabajadores encuestados
asegura que no podría vivir sin la Red.
Conectados.
Según Cisco, las comunicaciones en línea "están desafiando el contacto
cara a cara como método principal de relación interpersonal".
Y
es que el 91 por ciento de los estudiantes y 88 por ciento de los
jóvenes empleados encuestados tiene una cuenta de Facebook y de ellos,
el 81 por ciento y el 73 por ciento, respectivamente, la revisan al
menos una vez al día.
Además, el 40 por ciento de los universitarios valora más Internet que tener una cita, salir con los amigos o escuchar música.
El 27 por ciento prefiere estar conectado en Facebook a realizar otras actividades.
Otra
de las tendencias que destaca el estudio es que se diluyen las
fronteras entre trabajo y vida privada: 7 de cada 10 trabajadores
contacta con sus compañeros de trabajo o jefes en Facebook y Twitter,
mientras que el resto prefiere salvaguardar su privacidad.
Campaña de censura en China contra microblogs
El régimen bloqueó sitios más utilizados para expresar opiniones críticas y opositoras.
Servicios en línea populares similares a Twitter parecen ser el nuevo
blanco de los esfuerzos de Pekín para controlar las crecientes redes
sociales online: decenas de blogs de algunos de los usuarios más
abiertos y críticos de China fueron cerrados abruptamente la semana que
pasó.
Cada vez más blogueros chinos han estado utilizando los nuevos
microblogs del tipo de Twitter como su principal herramienta de
difusión, aprovechando su formato de textos breves pero con más fuerza
para conversar unos con otros y promover así sus blogs. Sin embargo, uno
de los cuatro mejores sitios de microblogging aparecía cerrado por
“mantenimiento”, y los otros tres mostraban una etiqueta “beta”, como si
estuvieran en etapa de prueba, a pesar de que han estado operando desde
hace meses. Las empresas que administran los sitios web no dieron
explicaciones.
Los funcionarios chinos temen que la opinión pública salga de control a
medida que las redes sociales cobran auge entre sus 420 millones de
usuarios de internet, la población en línea más grande del planeta.
China mantiene también el sistema de seguimiento y filtrado de internet
más grande del mundo. El año pasado suspendió a Twitter y Facebook. El
bloguero Yao Yuan citó al menos 61 blogs cerrados en Sohu, incluso el
suyo. En un mensaje enviado por un blog desbloqueado, advirtió: “Si los
usuarios de internet no protestan, todos los sitios serán cerrados en el
futuro”. Yao posee una empresa por internet en Shanghai. “La gente
común perderá para siempre su libertad de hablar en línea y el gobierno
podrá estar tranquilo sin tener que preocuparse nunca más”, agregó.
Los microblogs suman voces críticas con rapidez, razón por la que las
autoridades han aumentado sus controles, dijo Xiao Qiang, director del
Proyecto de Internet en China de la Universidad de California en
Berkeley. “No obstante, dada la velocidad y el volumen de contenidos de
microblogs en el ciberespacio chino, los censores siguen varios pasos
atrás”, agregó.
Revolución y redes sociales en Egipto
05/02/11. Nuevas caras. La ideología de los que se movilizan es la de sus medios de comunicación. Todos sienten que la tecnología los pone en la ruta de la libertad.
PorJorge Castro
Los
acontecimientos en Egipto revelan que ha comenzado una nueva época en
la historia del mundo. Lo que allí está ocurriendo desde hace dos
semanas es una insurrección de la sociedad civil, guiada por la juventud -
en un país en que 60% de la población tiene menos de 30 años-,
vinculada entre sí y con el sistema mundial a través de Internet y las
redes sociales, que cuestiona el poder del Estado más sólido del mundo árabe, en el país más relevante de la región más estratégica del globo.
Tras
caer el presidente tunecino Zine el-Abidine Ben Alí el 14 de enero, se
convocó por Facebook y Twitter a “una revolución en Egipto”, que debía
desatarse el 25 de enero. Ese día, decenas de miles de personas se
reunieron en el centro de El Cairo (y también en Alejandría y Suez), y
se transformaron en cientos de miles.
A la cabeza de las manifestaciones no estaba la Hermandad Musulmana -organización islámica fundada en la década del ’20-, sino jóvenes ajenos a los círculos tradicionales de la oposición política.
Tres
días después, el régimen cortó Internet y cerró Al-Jazeera. Dentro de
las 48 horas, los usuarios egipcios volvieron a conectarse a través de
alternativas ofrecidas por las grandes redes.
Egipto
es el país más interconectado con las telecomunicaciones de Oriente
Medio, junto con Israel. El 95% de su población (74,9 millones) posee
telefonía móvil; y hay 16.636.000 usuarios de Internet.
En 10 años el acceso a Internet ha crecido 20 veces.
¿Cuál es la “ideología” de la juventud egipcia vinculada por Internet y las redes sociales? Es la de sus medios de comunicación . Ya se sabe que “el medio es el mensaje” (McLuhan), pero en términos políticos lo decisivo es la inversa: “el mensaje es el medio”
, porque la esencia de la técnica no es técnica sino cultural. Las
redes sociales permiten el acceso irrestricto e inmediato al sistema
global de inteligencia acumulada, también llamada Internet.
La propia tecnología tiene un carácter libertario.
¿Qué
es Egipto? Es un país de 84 millones de habitantes, en que más de 40%
de la población vive con U$S 2 por día, con 30% de desocupados y 30% de
analfabetos. Pero es también el país más interconectado, entre sí y con
el sistema mundial, del mundo árabe.
Facebook
movilizó el 6 de abril de 2008 a 80.000 personas en la plaza Tahrir, en
contra del aumento del precio de los alimentos, y 1/3 de la población
egipcia se quedó en su casa como respuesta a su convocatoria de huelga
general. En los siguientes dos días, el presidente Hosni Mubarak bajó
los precios de los alimentos y aumentó los salarios mínimos.
El
“6 de abril” se ha transformado en día nacional de la protesta, e
identifica al movimiento Kefaya (“¡Basta!”), expresión de Facebook.
Egipto
es un país intensamente globalizado, sobre todo en los últimos 8 años.
La economía crece 6% anual desde 2004, con un pico de 7% en 2010. La
inversión extranjera directa (IED) ascendió a U$S 49,5 millones entre
2005 y 2009, proveniente de los países del Golfo, la Unión Europea y
EE.UU.
El
ascenso histórico del capitalismo no tiene un carácter lineal, sino que
se desarrolla a través de las crisis : súbita irrupción de lo nuevo. El
progreso en él es profundamente disruptivo. La crisis global 2008-2009
ha abierto una nueva instancia en la historia del mundo, y el statu-quo
ha muerto en todas partes y al mismo tiempo.


